Bienvenido, Entrar
Un SAI es un equipo eléctrico/electrónico encargado de alimentar y proteger cargas críticas, de tal manera que, aún faltando el suministro normal de red, es capaz de seguir alimentando a dicha carga durante un tiempo determinado.
Los parámetros más relevantes, que distinguen a un SAI de otro, son:
Potencia: indica la potencia máxima que ha tener la carga para que el SAI la pueda alimentar.
Autonomía: indica el tiempo en el que el SAI puede seguir alimentando a la carga cuando se produce un corte del suministro normal de red.
Existen varios tipos de SAI, atendiendo a su estructura, elementos que lo forman, a su funcionamiento, etc. En general, se pueden dividir en los siguientes tipos:
SAI “On-Line”
Son los SAI típicos. Se caracteriza por:
Esta es la tecnología que se encuentra en los SAI de uso industrial.

SAI “Off-Line”
Estos tipos de SAI son más sencillos que los anteriores. Se utilizan en instalaciones de baja potencia y bajo coste. Se caracterizan por:
Tal como se puede ver, las diferencias entre un tipo y otro son notables, hasta el punto de que es discutible admitir que los SAI Off-Line sean estrictamente SAI.

SAI de Línea Interactiva o “In-Line”
En una zona intermedia, participando de las características de los dos tipos anteriores, se encuentran los SAI de Línea Interactiva. Se caracterizan por:
Este tipo de SAI son los que se utilizan mayoritariamente para las instalaciones domésticas.

En el resto de este documento, cuando se refiere a SAI, se refiere a SAI de este tipo.
¿Realmente es necesario un SAI en una instalación doméstica?
Esta es la pregunta del millón. La decisión depende de varias cuestiones. No obstante, la valoración definitiva del peso de cada una de estas cuestiones ha de ser subjetiva, pues solo cada usuario conoce en profundidad su instalación. En general, debe tenerse en cuenta lo siguiente:
Selección del SAI.
Para poder seleccionar el SAI más conveniente para una instalación, basta con seguir los pasos que se indican a continuación.
1) Calcular la potencia, en watios, de los elementos que se quieren proteger. Es importante asumir que un SAI es un sistema para emergencias, no para seguir trabajando con él cuando se pierde el suministro de energía, por lo que hay que ser muy restrictivos a la hora de elegir qué elementos debe proteger. En mi opinión, basta con la fuente del PC, el módem ADSL o similar y el monitor, si es TFT.
a) Potencia real del PC. Para calcularla es conveniente utilizar alguna de las páginas Web dedicadas a ello. Hay que tener en cuenta que estas páginas ya suelen realizar un cálculo “al alza”, por lo que es importante no inflar por nuestra parte el resultado.
b) Resto de elementos. Si se siguen las recomendaciones, deberán añadirse unos 50 watios más (módem + monitor TFT).
Sumando los dos valores anteriores, se obtienen los watios necesarios. Este valor debe incrementarse en al menos un 15 %, pues hay que tener en cuenta el deterioro de la autonomía con los años y que no es conveniente hacer trabajar al SAI por encima del 90 % de su máxima potencia. Con ello, obtendremos la potencia mínima que ha de soportar el SAI.
2) Elección del SAI.
Para elegir el SAI, se deben tener en cuenta los siguientes parámetros:
a) Debe soportar la potencia calculada en el paso anterior. Es importante fijarse en los watios del SAI, no en los “VA”. La diferencia entre uno u otro dato será de un 30 a 50 % superior de los “VA” con respecto a la potencia en watios, según sea la eficiencia del SAI.
b) Comprobar los datos de autonomía. Normalmente, los fabricantes suelen dar el dato a plena y a media carga. Si no se dispone de alguno de ellos, una buena regla es que la autonomía a media carga es entre un 60 y un 70% superior al doble de la autonomía a plena carga. En general, para los criterios expuestos, bastará con una autonomía a plena carga de 4 minutos.
c) Comparar precios, marcas y otras características (tamaño, peso, aspecto exterior, etc.) Este aspecto es bastante subjetivo, por lo que queda a expensas del interfecto.
